“El Pibe Cabeza” y “El Vivo” Caprioli, la verdadera historia

Rogelio Gordillo era hijo de un matrimonio de chacareros de Colón, provincia de Buenos Aires, y vivió sus primeros años junto a sus seis hermanos. Nació en 1910 y, en la década del 30, se convertiría en “El Pibe Cabeza”, el creador de la primera “superbanda”.

Aún se conserva en el Museo Policial de la Federal el prontuario 2698 de Robos y Hurtos. Hijo de Segundo Gordillo y Gregoria Lagarde, vivió en su ciudad natal hasta la muerte de su padre, cuando la familia se trasladó a General Pico, La Pampa. Con 16 años, rápidamente consiguió trabajo como peluquero, su primer y único oficio.

La primera vez que “El Pibe Cabeza” se vinculó a un delito fue por una mujer. Cuenta la historia que baleó a la madre de su novia adolescente, con la que se fugó a una chacra, donde lo atraparon y lo mandaron a la cárcel de Santa Rosa, en la que estuvo preso menos de un año. Cuando salió tenía 19 años, pero ya no volvería a trabajar.

Al no poder recuperar a su novia, se mudó a Rosario, donde comenzó su carrera delictiva. Su principal socio, y lugarteniente fue otro célebre delincuente: Antonio Caprioli, alias “El Vivo”. Compraron dos autos, ametralladoras Thompson y pistolas y salieron a cometer los primeros golpes del tipo comando.

Los asaltos se sucedían uno tras otro. En Rosario, Casilda, Armstrong, Venado Tuerto, Villa María, entre otras ciudades de Santa Fe y Córdoba, así como también en localidades de la provincia de Buenos Aires se contaban historias sobre atracos legendarios. Los asaltantes, además de llevarse botines millonarios para la época, eran extremadamente violentos y llegaban a matar a los comerciantes que se resistían a los robos.

Pero fue el asalto ocurrido en enero de 1937 el que más repercusión tuvo en los medios gráficos nacionales. Sucedió en Rosario, donde la banda robó una famosa joyería y se llevó lingotes de oro, alhajas y 1.500 pesos en efectivo. En la huida, el auto en el que escapaban atropelló a un canillita de 12 años, quien sufrió lesiones leves. “El Pibe Cabeza” se detuvo y le dio unos pesos al chico, momento en el que se acercó el cabo Santo Contreras, quien dijo que tenían que ir al hospital y de ahí a la comisaría, sin darse cuenta de que estaba frente a los delincuentes.

La banda de Gordillo secuestró al canillita, al policía y a un matrimonio, al que le robaron el auto. El dueño de ese vehículo y el canillita fueron abandonados en la huida y el cabo Contreras fue cobardemente asesinado. Y la mujer recién fue liberada un par de días después.

La banda de dividió. Gordillo viajó a la capital, pero sólo acompañado por “El Vivo” Caprioli. La intención del delincuente no era robar, sino visitar a María Romano, una joven de no más de 19 años que esperaba una hija de él.

El martes 9 de febrero de 1937 se festejaba el carnaval, como en todo el país. Había bailes, murgas y mucha diversión en cada esquina de Buenos Aires. “El Pibe Cabeza” y “El Vivo” fueron a una casa de la calle Artigas, donde vivía María. Por la noche, decidieron salir a dar un paseo.

Un informante de la Federal había aportado el dato. Un grupo de efectivos lo estaba esperando. Finalmente se produjo el tiroteo. “El Pibe Cabeza” resistió atrás de un árbol, disparando con dos pistolas a la vez. Primero recibió un balazo en un brazo hasta que un disparo en el pecho lo mató en el acto. Tenía 27 años.

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